La paternidad es agotadora. Te roba el sueño. Tu privacidad. Tus conversaciones ininterrumpidas. ¿Esas escapadas románticas de fin de semana? Desaparecido. Y el sexo a menudo pasa a un segundo plano frente a la pura logística de mantener con vida a los pequeños humanos.
Pero aquí está la cuestión: todavía puedes tener una vida amorosa.
La Dra. Ellen Kreidman, autora de Is There Sex After Kids?, sostiene que cuidar el matrimonio en realidad los convierte en mejores padres. Cuando los niños ven a sus padres enamorados, se sienten seguros. No se trata de sacrificar a los niños para salvar el matrimonio. Se trata de darse cuenta de que una asociación sólida es la base de una familia feliz.
Sin embargo, muchas parejas descubren que el fuego se apaga una vez que llega el bebé. ¿Por qué sucede esto? Y lo que es más importante, ¿cómo se vuelve a encender?
Por qué la llama se apaga después de los niños
No suele ser un gran evento. Es una deriva lenta. La Dra. Ellen identifica tres culpables principales que convierten a los amantes en compañeros de cuarto.
1. El cambio de identidad
Dejen de llamarse “mamá” y “papá”.
Suena trivial. No lo es. Cuando solo hablas con tu pareja en el contexto de la crianza de los hijos, refuerzas la idea de que es un coadministrador del hogar, no un ser sexual.
“Una de las mejores maneras de demostrar amor a tus hijos es teniendo una relación amorosa con tu cónyuge”.
Utilice nombres de mascotas. Recuerda quiénes eran antes de los pañales y las rabietas. Suena cursi hasta que lo pruebas.
2. Darse por sentado unos a otros
Imagínese esto. Su cónyuge entra por la puerta. Estás al teléfono. Estás ayudando a un niño con la tarea. Estás cocinando la cena. Levantas la vista, dices “hola” y sigues moviéndote.
¿Cuándo fue la última vez que saludaste a tu pareja como si fuera la persona más importante del mundo? ¿Como si no los hubieras visto en todo el día?
Tienes que dejar de asumir que están ahí. Trátalos con el mismo entusiasmo que tuviste en la primera cita. Abrázalos. Bésalos. Pregunta sobre su día. Escucha de verdad.
3. La trampa de la rutina
El sexo se vuelve rutinario. Sucede al mismo tiempo. En la misma posición. Sin juegos previos porque estás demasiado cansado.
No tienes que ser extravagante. Sólo tienes que ser creativo.
- Tener sexo en la sala de estar.
- Prueba la lencería, aunque sea sólo por diversión.
- Envía un mensaje de texto coqueto al trabajo.
Rompe el guión.
Cómo tener una historia de amor con tu pareja
Ya no puedes confiar en la espontaneidad. La espontaneidad murió con tu horario de sueño.
La Dra. Ellen insiste en que programar relaciones sexuales no es un fracaso. Es estrategia. La planificación crea anticipación. Te obliga a priorizar la intimidad sobre las tareas del hogar.
Aquí está la dura verdad: debes esforzarte tres veces más que cuando estabas saliendo.
- Una noche entre semana: Solo ustedes dos. Sin niños.
- Un fin de semana cada tres meses: Unas mini vacaciones sin niños.
Si no dedicas tiempo, no estás priorizando la relación. Y si la relación se desmorona, la familia sufre.
Superar las excusas del “no puedo”
Abordemos las barreras. Las excusas son reales. Las soluciones son prácticas.
“No podemos encontrar una niñera.”
La culpa es una mentira. Trabajaste todo el día. Te mereces una noche libre. Dígales a sus hijos que necesita “tiempo de adultos”. Déjalos elegir a la niñera. Hazlo durante seis meses seguidos. Los niños eventualmente esperarán con ansias la rutina. Dormirán mejor sabiendo que eres feliz.
“No tenemos dinero para una niñera.”
Intercambio con un vecino. O un amigo. O establecer una noche de “no molestar”.
Si te quedas, construye un fuerte. Cine. Sacos de dormir. Palomitas. Artículos de desayuno para la mañana. Es más barato que una niñera y, a menudo, más divertido para los niños.
“Estoy demasiado cansado para salir.”
Ve de todos modos.
Salir reduce el estrés. Volverás a casa lleno de energía. Volverás a casa relajado. Quedarse en casa para “descansar” a menudo genera más resentimiento y fatiga.
“No me siento romántico.”
Esto es común. Hacer malabarismos entre el trabajo y los niños adormece los sentidos.
Empieza a enviarte mensajes positivos a ti mismo. “Amo mi cuerpo”. “Me encanta que me toquen”. “Me encanta el sexo”.
Las afirmaciones suenan tontas hasta que funcionan. Si no pueden ponerse de humor, intenten dormir abrazados. Pide un masaje. Mira adónde va. A veces el contacto físico conduce a una conexión emocional, que a su vez genera deseo.
“No hay suficiente tiempo.”
Hazlo.
Despierta una hora antes. Quédate despierto una hora más tarde. Divida las responsabilidades del hogar para que ambos tengan tiempo libre.
Alimente a los niños con la cena en una habitación separada. Disfrute de una cena romántica para dos en el salón. No tiene por qué ser sofisticado. Simplemente tiene que ser intencional.
El resultado final
No sois sólo padres. Sois socios. Amantes. Individuos.
Requiere trabajo. Requiere creatividad. Es necesario decir no a la interminable lista de tareas pendientes para poder decirse sí el uno al otro.
Los niños crecerán. Se irán. La casa estará en silencio.
¿Quieres mirar a tu cónyuge y sentirte como un extraño? ¿O quieres recordar quién eras antes del caos?
Empiece hoy. Elige un nombre. Programe una noche. Rompe la rutina.
La llama no tiene por qué apagarse. Sólo necesita oxígeno.



























