Si bien registrarse en un hotel suele ser la puerta de entrada a la relajación, también marca el comienzo de la exposición a una amplia gama de patógenos. Los viajeros frecuentemente pasan por alto el hecho de que las áreas comunales de alto tráfico sirven como centros importantes para la transmisión de bacterias y virus.
La amenaza invisible en las zonas de alto tráfico
El principal problema radica en los hábitos de higiene colectiva de los huéspedes. Los microbiólogos señalan que la higiene del lavado de manos a menudo disminuye durante las vacaciones, lo que crea un ambiente perfecto para que los gérmenes prosperen. Según el microbiólogo Jason Tetro, conocido como “El chico de los gérmenes”, las amenazas comunes incluyen bacterias fecales y estafilococos .
La ventana de riesgo es sorprendentemente estrecha pero muy efectiva: una vez que tocas una superficie contaminada, tienes aproximadamente una ventana de cuatro horas para infectarte sin darte cuenta tocándote la cara, los ojos o la boca.
El problema del “primer piso”
Si bien muchos viajeros se preocupan por la ropa de cama o la limpieza del baño, los expertos señalan un culpable mucho más ignorado: los botones del ascensor.
Una investigación realizada por Mary Spitzer en la Universidad de Arizona destaca un patrón específico en los vestíbulos de los hoteles. Debido a que casi todos los huéspedes deben presionar el botón del primer piso para salir del edificio, estos botones se convierten en los “fómites” que se tocan con mayor frecuencia: objetos capaces de transmitir enfermedades infecciosas.
“Todo el mundo toca el primer piso [el botón del ascensor] para salir”, advierte el microbiólogo Chuck Gerba. “Hoy en día tengo que apretar los botones de los ascensores porque ya hemos probado suficientes”.
Por qué esto es importante:
* Longevidad viral: Virus como la gripe y el COVID-19 pueden sobrevivir en superficies duras, como botones de plástico, durante cuatro a ocho horas.
* Contacto mínimo, riesgo máximo: No es necesario permanecer en una superficie para contraer un patógeno. Una sola pulsación breve es suficiente para transferir a la piel los residuos infecciosos de la tos o el estornudo de un huésped anterior.
Otras superficies de alto riesgo a tener en cuenta
Más allá del ascensor, las habitaciones de hotel contienen varios elementos de “alto contacto” que con frecuencia se descuidan durante las rutinas estándar de limpieza. Dado que estos artículos rara vez se desinfectan con el mismo rigor que la ropa de cama, suponen un riesgo continuo:
- Mandos a distancia y teléfonos
- Pomos de puertas e interruptores de luz
- Despertadores
- Cubiteras para hielo (a menudo se pasan por alto durante la limpieza)
Cómo protegerse
Mitigar estos riesgos requiere un enfoque doble que involucre tanto a la administración del hotel como al comportamiento de los huéspedes.
Para la gestión hotelera
La investigación de Spitzer sugiere que la limpieza específica es mucho más efectiva que el barrido general. Centrar los esfuerzos de desinfección específicamente en áreas de alto contacto, como manijas de refrigeradores, lectores de tarjetas de crédito y botones de ascensores, puede reducir significativamente la carga viral general en una instalación.
Para el viajero
Dado que la interacción con superficies comunes es inevitable, los huéspedes deben adoptar los siguientes hábitos:
1. Desinfecte inmediatamente: Use desinfectante para manos inmediatamente después de usar los ascensores o los servicios del lobby.
2. Evite el contacto con la cara: Tenga cuidado con los movimientos de “mano a cara”. Evite tocarse los ojos, la nariz o la boca después de manipular objetos comunes.
3. Lávese antes de comer: Asegúrese de que las manos estén bien limpias antes de consumir los alimentos o refrigerios que se proporcionan en la habitación.
Conclusión: Si bien los hoteles brindan comodidad esencial, sus superficies comunes, en particular los botones de los ascensores, actúan como conductos importantes para las enfermedades. Mantenerse saludable requiere una combinación de protocolos de desinfección hoteleros más rigurosos y una higiene personal de manos disciplinada.
