Investigaciones recientes confirman que la menopausia se asocia con cambios mensurables en la estructura cerebral y la función cognitiva en las mujeres, lo que plantea dudas sobre la salud neurológica a largo plazo. Un estudio a gran escala que aprovecha datos del Biobanco del Reino Unido (en el que participan casi 125.000 participantes) revela que las mujeres posmenopáusicas experimentan reducciones en el volumen de materia gris en regiones clave del cerebro, aunque la terapia de reemplazo hormonal (TRH) no parece prevenir estos cambios. Esto es importante porque las áreas del cerebro afectadas son fundamentales para la memoria, la regulación emocional y la toma de decisiones, y podría explicar por qué las mujeres enfrentan un mayor riesgo de demencia que los hombres.
Salud mental y alteración del sueño
El estudio encontró que las mujeres en transición a la menopausia o después de ella tenían significativamente más probabilidades de buscar tratamiento para la ansiedad, la depresión y los trastornos del sueño. Aquellos que usaron TRH no mostraron mejores resultados de salud mental en comparación con aquellos que no lo hicieron, lo que sugiere que la TRH no previene estos síntomas e incluso puede exacerbar algunos. Esto es notable porque a casi el 15% de las mujeres en Inglaterra se les prescribe TRH, a menudo en previsión de que los síntomas empeoren, pero los datos sugieren que no es una solución universal. Los niveles de fatiga también fueron más altos entre las mujeres que usaban TRH, a pesar de que no hubo diferencias significativas en la duración total del sueño.
Desaceleración cognitiva, no pérdida de memoria
Si bien el rendimiento de la memoria se mantuvo prácticamente estable en todos los grupos, los tiempos de reacción disminuyeron en las mujeres posmenopáusicas que no utilizaron TRH. El uso de TRH se asoció con una disminución ligeramente más lenta del tiempo de reacción, lo que sugiere que puede ofrecer una protección menor contra este aspecto del envejecimiento cognitivo. Este hallazgo respalda la idea de que la menopausia acelera la desaceleración cognitiva natural relacionada con la edad, pero no necesariamente causa déficits graves de memoria.
Cambios en la estructura cerebral
Las resonancias magnéticas mostraron que las mujeres posmenopáusicas tenían un volumen reducido de materia gris en el hipocampo (formación de la memoria), la corteza entorrinal (procesamiento de la información) y la corteza cingulada anterior (regulación emocional). Estas regiones también son vulnerables a la enfermedad de Alzheimer, lo que lleva a los investigadores a especular que la menopausia podría aumentar el riesgo de demencia a largo plazo en las mujeres. La autora principal, la profesora Barbara Sahakian, enfatiza que, si bien no es concluyente, este hallazgo ayuda a explicar por qué a las mujeres se les diagnostica demencia casi el doble que a los hombres.
El estilo de vida importa
Los investigadores recomiendan priorizar un estilo de vida saludable (ejercicio, dieta y actividad social) para mitigar algunos de los efectos negativos de la menopausia. El apoyo a la salud mental también es crucial, ya que el estigma en torno a hablar de los síntomas puede retrasar el tratamiento. La conclusión clave es que la menopausia es una transición biológica compleja con consecuencias cognitivas y emocionales mensurables, pero las intervenciones en el estilo de vida pueden contribuir a minimizar su impacto.
Este estudio subraya la necesidad de realizar más investigaciones sobre la menopausia y los efectos de la TRH, así como de apoyo proactivo a la salud mental de las mujeres durante esta etapa de la vida.
