Por qué tumbarse en el suelo es bueno para la salud a medida que envejecemos

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La vida moderna fomenta estar sentado durante mucho tiempo, pero esto tiene consecuencias para nuestras articulaciones y nuestra flexibilidad. Los fisioterapeutas recomiendan ahora una contramedida sencilla: pasar tiempo tumbado en el suelo. La práctica no se trata sólo de evitar molestias; se trata de mantener la movilidad fundamental, especialmente a medida que envejecemos.

El problema de sentarse

La persona promedio pasa la mayor parte del día sentada: en el trabajo, en tránsito o en casa. Esta inactividad prolongada hace que los flexores de la cadera se tensen, debilite los músculos centrales y reduzca la flexibilidad general de las articulaciones. Si bien son inevitables para muchos, estos efectos pueden provocar dolor crónico y disminución de la movilidad.

Los beneficios del tiempo en el suelo

Acostarse boca abajo estira los flexores tensos de la cadera, un antídoto directo contra los efectos de estar sentado. Subir y bajar del suelo involucra casi todas las articulaciones del cuerpo, poniendo a prueba (y desarrollando) la fuerza y ​​la coordinación.

“No existe una mala postura. La mejor postura es la siguiente postura.” – Rachel Prusynski, fisioterapeuta

Esta práctica también tiene beneficios prácticos para los adultos mayores. La capacidad de levantarse del suelo después de una caída es fundamental ; es una habilidad que puede prevenir lesiones graves y mantener la independencia.

Cómo implementarlo de forma segura

La clave no es solo tumbarse en el suelo, sino variar tu postura a lo largo del día. Si no has hecho esto por un tiempo, comienza lentamente y con un apoyo cerca. Las personas con afecciones preexistentes (caídas, problemas de movilidad, artritis, problemas circulatorios) deben consultar a un fisioterapeuta antes de intentar esto.

Más allá del tiempo del piso

Si bien tumbarse en el suelo es un buen punto de partida, el mayor riesgo es la inactividad prolongada, no una sola postura. El objetivo es moverse con frecuencia y evitar permanecer en una posición por mucho tiempo. Esto significa alternar entre sentarse, pararse y acostarse para mantener las articulaciones móviles y los músculos activos.

En última instancia, integrar breves períodos de tiempo en el suelo en su rutina puede ser una forma que requiera poco esfuerzo para mejorar la flexibilidad, desarrollar fuerza y ​​prepararse para los desafíos físicos del envejecimiento.